En 2026, menos envío de dinero en remesas a México

México recibió 4,594 millones de dólares por concepto de remesas, lo que representa una caída de 13.4 % en comparación con diciembre de 2025

Mexicanos residentes en Estados Unidos han enviado menos dinero a sus familias en 2026.

Las remesas enviadas por migrantes mexicanos desde Estados Unidos continúan siendo uno de los pilares económicos y sociales más importantes para millones de familias en México.

Sin embargo, los datos recientes publicados por el Banco de México revelan señales claras de desaceleración, en un contexto marcado por el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos y el incremento en las detenciones de personas migrantes.

Durante enero de 2026, México recibió 4,594 millones de dólares por concepto de remesas, lo que representa una caída de 13.4 % en comparación con diciembre de 2025, cuando se registraron 5,308 millones de dólares. En comparación anual, el retroceso fue de 1.43 % frente a enero de 2025, cuando ingresaron 4,661 millones de dólares.

En el acumulado anual, 2025 cerró con 61,776 millones de dólares en remesas, cifra que significó una disminución de 4.6 % respecto a 2024, rompiendo una racha histórica de once años consecutivos de crecimiento. Este cambio de tendencia enciende señales de alerta sobre la vulnerabilidad económica de millones de hogares que dependen directamente de estos recursos.

Uno de los indicadores sobresalientes es el número de operaciones. En enero de 2026 se registraron 11.46 millones de envíos, frente a 12.61 millones en enero de 2025, lo que implica una reducción de 5.16 %. Esto sugiere que no sólo se envía menos dinero, sino que también hay menos personas en condiciones de enviar recursos de manera regular.

El monto promedio por remesa fue de 401 dólares en enero de 2026, apenas 3.9 % más que el año anterior, lo que refleja que los migrantes están haciendo un esfuerzo mayor para sostener los envíos, aunque cada vez con mayor dificultad económica.

Más del 99 % de las remesas continúan realizándose por transferencias electrónicas, lo que confirma la bancarización progresiva del envío de dinero, mientras que el uso de efectivo, cheques y money orders sigue en descenso.

Este comportamiento ocurre en un contexto especialmente complejo: el aumento de detenciones de migrantes, la cancelación de programas de reunificación familiar y la revisión masiva de solicitudes de asilo en Estados Unidos están generando mayor incertidumbre laboral, legal y emocional entre la comunidad migrante. Todo ello impacta directamente en su capacidad para generar ingresos estables.

La caída de las remesas no sólo es un dato económico, sino una señal de alarma social. En muchas regiones del país, especialmente en estados con alta migración como Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Guerrero y Oaxaca, estos recursos representan la principal fuente de sustento, financian educación, salud, vivienda y consumo básico.

Si la tendencia a la baja se mantiene durante 2026, México podría enfrentar un escenario de mayor presión social, aumento de la pobreza y debilitamiento del consumo interno, particularmente en zonas rurales y semiurbanas.

Más allá de las cifras, el mensaje es claro: la política migratoria restrictiva en Estados Unidos no sólo tiene efectos en la frontera, sino que impacta de manera directa la economía familiar en México. Las remesas son el termómetro más sensible de la estabilidad, la seguridad y la dignidad con la que viven millones de migrantes.

Ante este panorama, México  y el de Estados Unidos deben priorizar su atención  y consideren el impacto humano, social y económico de sus decisiones.

Por Luis Ángel Galván Peimberth

@enlacemagazine

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