Restricciones a la visa H-1B de Trump, pone en peligro la salud de millones de personas

 “Cuando tratamos la atención médica como un negocio, el dinero siempre está en el centro de cada decisión sanitaria, no el paciente”: Dra. Amy Gordon, especialista en medicina Interna.

Nativa de Tennessee, la doctora Amy Gordon lleva 15 años atendiendo a pacientes en su clínica de medicina interna, situada al este de Nashville, Tennessee, y conoce de primera mano las consecuencias de la tarifa de $100.000 impuesta por la administración Trump a las visas H-1B, que ha generado una grave escasez de personal sanitario y amenaza la atención a los pacientes en todo Estados Unidos.

Para el ciclo del tope de visas H-1B del año fiscal 2026, USCIS registró un total de 358.737 inscripciones, lo que se tradujo en 120.141 registros seleccionados. Esto no significa que los aplicantes seleccionados hayan sido aprobados.

El juez federal del distrito de Massachusetts, Leo Sorokin, anuló la orden en junio, argumentando que Trump carecía de autoridad para imponer un nuevo impuesto. Posteriormente, en agosto, Trump emitió una nueva proclamación que imponía una tarifa de 103.000 dólares a los solicitantes de visas H-1B que se encontraran en el extranjero.

La doctora Amy Gordon analiza la problemática de salud en el estado de Tennessee.

“Cuando tratamos la atención médica como un negocio, el dinero siempre estará en el centro de cada decisión sanitaria, no el paciente. Y alguien sacará provecho de un sistema que está fallando a demasiados de nosotros”, dijo la doctora Gordon, durante una conferencia virtual de American Community Media (ACoM).

Refiriéndose a algunas tendencias preocupantes en la atención médica, la espera en salud dijo que, a menudo, Tennessee se ha enorgullecido de su reputación como sede nacional de muchas grandes empresas de atención médica y como centro de innovación en el sector. Pero últimamente, es evidente que los beneficios de esos logros quedan fuera del alcance de la mayoría de los habitantes de ese estado.

Los problemas de atención sanitaria se hicieron evidentes en una paciente que la doctora Gordon conoce y que sufrió un derrame cerebral recientemente.

“Un derrame cerebral es un acontecimiento que cambia la vida de cualquiera y que, lamentablemente, en su caso se podría haber evitado”, dijo. “Esta paciente tiene poco más de 60 años. Aún no tiene acceso a Medicare ni a un seguro médico proporcionado por su empleador. Trabaja como cuidadora ayudando a otras personas, aunque ella misma no puede permitirse pagar la atención médica”.

La mujer estaba inscrita en un plan de salud auspiciado por la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act), pero perdió el seguro al no poder seguir pagando las cuotas; así que se quedó sin atención médica ni medicamentos y terminó sin seguro en un hospital rural del centro de Tennessee tras sufrir el derrame cerebral. El hospital que le prestó la atención no recibirá ningún reembolso.

“La paciente sufrió un episodio que cambió su vida y que era prevenible, pero los elevados costos y las limitadas oportunidades laborales restringieron su acceso a la atención médica”, sostuvo la doctora Gordon.

La historia demuestra cómo el hecho de que el sistema sanitario falle a algunos puede perjudicar a todos.

Situaciones como esta, que implican atención no remunerada, contribuyen al cierre de hospitales rurales y generan brechas en la atención para toda la población.

Pero, como explicó la doctora Gordon, los bajos pagos de los seguros privados constituyen ahora una fuente importante de inestabilidad financiera para los hospitales rurales. Lamentablemente, la experiencia de la paciente es bastante común en Tennessee.

“En mi estado natal, ocupamos titulares con frecuencia debido a los malos resultados en materia de salud”, dijo.

Tennessee se ha situado entre los 10 peores estados en cuanto a servicios de salud asequibles y de calidad, junto a Alaska, Mississippi, Georgia, Texas, West Virginia, Alabama, Luisiana, Nuevo México y Arkansas.

Team of Surgeons Operating.

Un equipo de cirujanos se prepara para realizar una intervención quirurgica.

Grave tasa de mortalidad

Según un análisis de WSMV4 basado en datos recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Tennessee ocupa el sexto lugar a nivel nacional en la tasa de mortalidad por enfermedades cardíacas, con aproximadamente 210 fallecimientos por cada 100.000 habitantes. Oklahoma presenta la tasa más alta de Estados Unidos con cerca de 254 personas; le siguen Mississippi, con 237, y Alabama, con 224.

Asimismo, Tennessee ocupa el quinto lugar en Estados Unidos tanto en la tasa de mortalidad por cáncer como en la de sobredosis de drogas, con aproximadamente 44,47 muertes por cada 100.000 habitantes; y la quinta tasa más alta del país por mortalidad por cáncer, con 165,9 muertes por cada 100.000 habitantes (empatada con Arkansas).

También, el estado presenta el quinto porcentaje más alto de adultos obesos (38,9%) y obtiene malos resultados en cuanto a la inactividad física y la prevalencia de diabetes, y figuraba como el quinto peor estado del país en mortalidad prematura entre adultos de 18 a 64 años.

“Esta situación es impulsada en gran medida por las enfermedades cardíacas, las muertes relacionadas con el consumo de sustancias y las enfermedades respiratorias crónicas. Las comunidades negras se ven más gravemente afectadas por las tasas de mortalidad prematura”, dijo la doctora Gordon.

La distancia puede significar la muerte

En la región de Tri-Cities, la ​​consolidación de un sistema de 20 hospitales en el extremo noreste de Tennessee se presentó como la única vía para mantener los servicios disponibles.

Allí, Ballad Health es un sistema de atención médica integrado que presta servicios a 29 condados del noreste de Tennessee, del suroeste de Virginia, del noroeste de Carolina del Norte y del sureste de Kentucky.

“Ballad Health, se beneficia del mayor monopolio hospitalario autorizado por el estado en E. UU. Ballad Health se formó en 2018 tras recibir un Certificado de Ventaja Pública (COPA, por sus siglas en inglés)”, expresó la doctora Gordon.

Si bien Ballad mantuvo técnicamente las instalaciones abiertas, redujo drásticamente los departamentos especializados, obligando a los pacientes de zonas rurales a desplazarse mayores distancias para recibir atención crítica.

Los tiempos de espera en urgencias aumentaron considerablemente. Se redujo el personal. El sistema de salud no alcanzó la mayoría de los estándares de calidad asistencial exigidos por el Estado ni cumplió con sus obligaciones de atención benéfica estipuladas en los acuerdos COPA.

“Este ejemplo de Ballad ilustra cómo las soluciones de mercado fallaron a los pacientes y cómo, posteriormente, falló la supervisión gubernamental, dejando a demasiados pacientes desamparados. Imagínese vivir en un territorio con una extensión geográfica similar a la de Nueva Jersey y contar con una única unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) y un solo centro de traumatología de nivel I”, manifestó la doctora Gordon.

“Imagínense sufrir un accidente automovilístico grave en una zona montañosa, con cobertura móvil limitada y, tal vez, malas condiciones meteorológicas. O bien, que su familia intente llegar al hospital con un ser querido que está de parto y presenta un embarazo de alto riesgo”, ejemplificó. “La distancia respecto a la atención médica especializada puede significar la muerte”.

Mortalidad materna de mujeres negras

La doctora Gordon mencionó que las mujeres negras presentan una tasa de mortalidad materna tres veces mayor que la de las mujeres blancas.

Dos de los factores principales que contribuyen a la mortalidad materna son, en primer lugar, las afecciones cardiovasculares y, en segundo lugar, los problemas de salud mental.

“Cuando se trata de pacientes que quedan embarazadas, a menudo observamos que tal vez no tienen un buen control de sus afecciones preexistentes, como la hipertensión o la diabetes; esto supone un problema porque, en nuestro estado, muchas personas carecen de seguro médico”, afirmó la doctora Gordon. “Es entonces cuando quedan embarazadas y pueden iniciar el proceso de solicitud para obtener cobertura sanitaria”.

Sin embargo, esto provoca que un número considerable de personas no reciba atención prenatal durante el primer trimestre.

Así, la combinación de afecciones crónicas no controladas y el embarazo deriva en resultados de salud desfavorables tanto para la madre como para el bebé.

“En resumen: el Tennessee, donde tanto mi madre como yo dimos a luz, no será, a juzgar por los datos actuales, ni de lejos un lugar tan seguro para mi hija si algún día ella llega a ser madre”, advirtió.

¿Qué tienen en común estos dos patrones de mortalidad entre los adultos jóvenes y pacientes embarazadas?

 “El acceso deficiente a la atención médica; un problema que forma parte de la crisis sanitaria rural más amplia que observamos en mi estado natal”, respondió la doctora Gordon. “Muchos adultos menores de 65 años carecen de acceso a planes de salud patrocinados por el empleador y fallecen antes de poder acogerse a la red de seguridad de Medicare”.

Tennessee es uno de los pocos estados que aún no ha ampliado Medicaid en el marco de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act), lo que deja sin cobertura de seguro médico a muchos adultos de bajos ingresos y a trabajadores que, aun teniendo varios empleos, carecen de acceso a planes de salud ofrecidos por sus empleadores.

Además, las condiciones económicas y las decisiones de política sanitaria en Estados Unidos no se traducirán en mejoras en Tennessee.

Reducción de financiamiento de Medicaid

La llamada “gran y hermosa ley” (“big and beautiful bill”), que se refiere al paquete legislativo de recortes fiscales e iniciativas presupuestarias impulsado por la administración de Donald Trump, reducirá la financiación de Medicaid, lo que tendrá un impacto negativo en las comunidades rurales.

En las zonas rurales de Tennessee, los hospitales suelen prestar atención no remunerada a pacientes sin seguro, y las tasas de reembolso de Medicaid resultan insuficientes para cubrir los costos de la atención brindada a los pacientes de este programa.

“Observamos que los hospitales limitan los servicios que ofrecen debido a los bajos reembolsos. Históricamente, los reembolsos insuficientes de Medicaid y la atención no remunerada parecían ser las principales causas de esta reducción en el acceso a la salud”, dijo la doctora Gordon.

Sin embargo, según un informe reciente del Center for Healthcare Quality and Payment Reform (Centro para la Calidad de la Atención Médica y la Reforma de Pagos), el factor principal que provoca el cierre de hospitales rurales es las pérdidas económicas derivadas de la atención a pacientes con seguro privado.

Actualmente las aseguradoras privadas pagan menos de lo que cuestan los servicios prestados a los pacientes que cuentan con sus pólizas.

El informe revela que el 36 % de los hospitales rurales de Tennessee atraviesa graves dificultades financieras y que al menos 12 hospitales corren un riesgo inminente de cierre en los próximos años.

Este sombrío panorama no es más que la continuación de tendencias observadas anteriormente en Tennessee, estado que figura sistemáticamente entre los que registran las mayores tasas de cierre de hospitales rurales en EE. UU. en relación con el tamaño de su población.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *