Mueren menos personas por sobredosis de drogas en el condado de Los Ángeles

Las tasas de mortalidad siguen afectando significativamente a las minorías, principalmente afroamericanos y latinos; fentanilo y metanfetamina son las principales drogas de consumo

Doctor Brian Hurley, director Médico, Prevención y Control del Abuso de Sustancias Condado de Los Ángeles, Departamento de Salud Pública (DPH); Aurora Morales directora asociada de Homeless Health Care Los Angeles (HHCLA); Kelvin Driscoll, Director, Homeless Outreach Program Integrated Care System (HOPICS), un líder en el ámbito de los servicios humanos y un agente de cambio en la lucha contra la pobreza y Shoshanna Scholar directora de la División de Reducción de Daños del Departamento de Servicios de Salud de Los Ángeles.

Las muertes por sobredosis de drogas continúan disminuyendo drásticamente en el condado de Los Ángeles y en todo Estados Unidos gracias a la ampliación de las inversiones en prevención, reducción de daños, tratamiento y recuperación. Sin embargo, las tasas de mortalidad por sobredosis siguen siendo desproporcionadamente más altas en las comunidades negras, latinas, indígenas y de bajos ingresos.

En Los Ángeles, en 2024 se registró un descenso del 22 %, la caída interanual más sustancial en la historia del condado, siendo el consumo de fentanilo y la metanfetamina las principales causas de muerte que afectan mayoritariamente a afroamericanos y latinos.

La caída más significativa se produjo en las muertes que involucraron fentanilo (37%). También hubo una disminución (22%) en las muertes relacionadas con la metanfetamina.

“Si observamos los datos demográficos raciales de las sobredosis —y esto se refiere específicamente a las sobredosis relacionadas con el fentanilo—, los residentes afroamericanos del condado de Los Ángeles continúan presentando la tasa más alta de sobredosis en comparación con los residentes blancos, latinos y asiáticos del condado”, precisó Brian Hurley, psiquiatra especializado en adicciones del Departamento de Salud Pública durante una conferencia de American Community Media (ACoM). “Las disparidades raciales persisten”.

El número total de fallecimientos relacionados con sobredosis e intoxicaciones de todo tipo de drogas descendió de 3.137 en 2023 a 2.438 en 2024. Es la cifra más baja registrada desde 2019.

En 2023, las muertes de hispanos/latinos contabilizaron 768, seguidos por 712 blancos fallecidos y 432 afroamericanos.

De nueva cuenta las muertes de hispanos/latinos estuvieron a la cabeza en 2024 con 508 decesos (10.6% por cada 100,000 habitantes); 456 blancos (18.6% por cada 100,000 habitantes) y 233 afroamericanos (31.7% por cada 100,000 habitantes).

Si bien el fentanilo y la metanfetamina son las dos principales drogas causantes de sobredosis en el condado de Los Ángeles, Hurley destacó que, sigue siendo cierto que existen disparidades raciales en cuanto a quiénes terminan en la oficina del médico forense debido a una muerte por sobredosis.

Y dado que el condado de Los Ángeles cuenta con un gran número de residentes latinos, este grupo constituye el mayor contingente en términos de cifras absolutas de residentes que sufren una sobredosis.

 “Aunque avanzamos en la dirección correcta, estas disparidades persisten”, enfatizó el experto en salud pública.

Atención prioritaria en los jóvenes

La estrategia del condado de Los Ángeles para abordar las sobredosis comienza con el desarrollo juvenil y la promoción de la salud a través de diversas vías: el Departamento de Salud Pública, el Departamento de Salud Mental y el Departamento de Servicios de Salud.

“Como departamento de salud, invertimos en la prevención del uso de sustancias; sin embargo, la mayor parte de nuestros recursos se destina a la reducción de daños, así como al tratamiento y la recuperación”, expresó Hurley. Dichas categorías de servicios van dirigidas a personas que se ven directamente afectadas por el uso de sustancias.

Los servicios de reducción de daños abarcan aspectos tales como la distribución de naloxona. Incluyen, asimismo, la distribución de tiras reactivas para el análisis de sustancias. Y comprenden también el trabajo con personas que consumen sustancias, sin la expectativa de que estas se encuentren listas para abandonar el consumo por completo, ni la suposición de que quienes consumen drogas estén preparados para detenerse en el preciso momento en que se conversa con ellas.

Asimismo, Salud Pública del condado invierte en servicios de tratamiento y recuperación del uso de sustancias que se centran en terapias orientadas al cambio, con el fin de ayudar a las personas a transformar su relación con el consumo de dichas sustancias.

“La provisión de servicios de reducción de daños salva vidas, reduce las tasas de sobredosis, disminuye la propagación de enfermedades infecciosas y aumenta la probabilidad de que las personas accedan a tratamiento”, subrayó el doctor Brian Hurley, quien aclaró que, por otro lado, hacer que el tratamiento sea más accesible —y trabajar con aquellas personas que tal vez no estén comprometidas con la abstinencia — resulta de vital importancia en el ámbito terapéutico.

Por consiguiente, -dijo- se deben potenciar ambas vertientes de la estrategia, si realmente se desea involucrar a la comunidad y mantener el esfuerzo por erradicar las disparidades en salud y llegar a todas aquellas personas afectadas por el uso de sustancias a las que se necesita asistir para lograr un impacto significativo.

En ello, la vigilancia epidemiológica y la epidemiología propiamente dicha constituyen un componente fundamental de este proceso. Así pues, este es el marco de actuación en el que nos desenvolvemos: prevención, reducción de daños, servicios de tratamiento y recuperación.

La estrategia es ampliar los centros de salud

Shoshanna Scholar, directora de la División de Reducción de Daños del Departamento de Servicios de Salud de Los Ángeles subrayó que, como proveedora de servicios comunitarios ha dedicado los últimos 25 años de su vida a trabajar en la comunidad, apoyando los esfuerzos de prevención de sobredosis desde Antelope Valley hasta el Este de Los Ángeles.

“Contamos con socios: organizaciones comunitarias que brindan atención y colaboran con otros aliados para reducir las sobredosis y salvar vidas”, dijo.

Los servicios de prevención de sobredosis son prestados por trabajadores de la salud, líderes comunitarios, bomberos, personal de respuesta a emergencias, personas que consumen drogas, sus amigos, sus familias y sus seres queridos actúan movidas por la convicción de que todo ser humano merece la oportunidad de llevar una vida sana, estable y plena.

“Una de las estrategias que está empleando el Condado de Los Ángeles consiste en ampliar los espacios interiores, o “centros de salud”. Son lugares a los que las personas que consumen drogas pueden acudir para conectar con proveedores de atención médica, recibir una comida y obtener referencias para tratamientos de adicciones”, manifestó Shoshanna Scholar.

En algunos de esos lugares se cuenta con clínicas, mientras que en otros disponen de áreas de descanso. También se incluyen componentes de desarrollo laboral como parte de la iniciativa. Los servicios varían considerablemente a lo largo de toda la región.  Algunos de estos centros son de menor tamaño; otros, de mayor envergadura.

Entre ellos, existe un centro de mayor magnitud en Skid Row, donde los equipos especializados en prevención de sobredosis salen a distribuir naloxona, un medicamento que revierte las sobredosis. A veces se le conoce como Marvan. Está disponible son receta médica. y, aunque en el pasado su uso se limitaba a los profesionales de la salud, ahora cualquier miembro de la comunidad puede utilizarla.

Ya se han distribuido millones de dosis de naloxona en el condado de Los Ángeles. Una parte de ellas se ha destinado a las comunidades más afectadas, como es el caso de las personas que salen de la cárcel.

“Esta población en proceso de reinserción social termina falleciendo a tasas más elevadas que otros grupos”, dijo Soshana Scholar.

Por ello, han instalado máquinas expendedoras de naloxona en las cárceles y han creado videos de capacitación sobre la prevención de sobredosis, para que las personas puedan aprender a reconocer y prevenir una sobredosis y, posteriormente, cómo responder mediante la respiración de rescate y el uso de naloxona.

El resultado de estos esfuerzos ha sido 50,000 reversiones de sobredosis. Esto significa que, entre 2019 y la actualidad, incluso algún miembro de la comunidad obtuvo naloxona y la utilizó para salvar la vida de otra persona.

La falta de vivienda y la sobredosis de drogas van de la mano

Durante la sesión informativa de ACoM, el doctor Kelvin Driscoll, subdirector del Programa de Asistencia a Personas sin Hogar del Sistema Integrado de Atención (HOPICS) describió como las comunidades afroamericanas experimentan la falta de vivienda e importantes desafíos relacionados con el uso de sustancias, así como la importancia de un tratamiento que acoja a las personas tal como son y donde se encuentren.

“Realizamos este trabajo todos los días, día y noche”, afirmó Driscoll. “Personas comprometidas de HOPICS recorren las calles de Los Ángeles en su labor de salvar vidas”.

En 38 años de actividad ininterrumpida, HOPICS ha centrado su labor en servicios de vivienda y asistencia para personas sin hogar.

Según el Recuento de Personas sin Hogar del Gran Los Ángeles de 2024, hay aproximadamente 72.195 personas en situación de calle en el condado de Los Ángeles. Si bien la población sin hogar en la ciudad y el condado experimentó un ligero descenso del 0,27 % —la primera vez que esto ocurre en los últimos años—, la región sigue albergando a la mayor población sin vivienda de la nación; de estas personas, aproximadamente 47,413 individuos se encuentran sin refugio.

El doctor Kelvin Driscoll enfatizó que las realidades son evidentes, y las cifras las confirman de manera innegable: las comunidades afroamericanas y latinas enfrentan, de manera desproporcionada, los desafíos asociados al consumo de sustancias. Asimismo, experimentan desafíos desproporcionados en lo que respecta a la falta de vivienda y la situación de calle.

Por ello, consideró pertinente reconocer la conexión entre la falta de vivienda y la sobredosis de drogas.

La experiencia con el uso de sustancias

En base a su experiencia personal, Aurora Morales, directora asociada de Iniciativas Comunitarias, Homeless Health Care Los Angeles (HHCLA) describió que el uso de sustancias y la falta de vivienda es muy diferente para cada caso, proviene de distintos lugares y distintos contextos.

Ella, que vivió protegida en su hoja y fue presa del abuso de sustancias, en la calle carecía de una base comunitaria.

“Estaba, en cierto modo, aislada dentro de esa protección. Y cuando crecí y la vida se presentó ante mí, tomé decisiones —de las que surgen las circunstancias—; terminé experimentando la falta de vivienda y cayendo en la adicción a la metanfetamina cristalina durante algunos años.”, reveló.

“Esto ilustra la razón por la cual nos centramos en la experiencia personal siempre que realizamos labores de reducción de daños”, dijo, “En mi caso, yo necesitaba esa base comunitaria. Necesitaba a alguien que se acercara para brindarme apoyo, amor y una atención libre de estigmas en ese momento… en esa encrucijada de mi vida, durante ese proceso”.

En su experiencia personal, Aurora asegura que entregó su vida al Señor.

“En cierto modo, eso fue lo que me impulsó a adentrarme en diferentes

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