Privación de celulares impacta en mejoría académica, salud mental y comportamiento social de estudiantes

Expertos sugieren implementar recomendaciones antes de la puesta en marcha de la prohibición del uso de teléfonos, dirigidas a estudiantes, padres, profesores, administradores y políticos.

Timothy Pressley, profesor asociado de psicología en la Universidad Christopher Newport de Virginia .

PRIMERA PARTE

Tras conocerse el caso de Kaylee, una niña cuyos padres demandaron a Meta y YouTube y obtuvieron 6 millones de dólares por crear plataformas destinadas a ser adictivas para los jóvenes, expertos en educación reflejan los alcances de la prohibición del uso de celulares en las escuelas, enfatizando el impacto general en tres áreas: rendimiento académico, salud mental y comportamiento, y participación en el aula.

“Los adolescentes y adultos jóvenes pasan un promedio de cuatro a seis horas al día en redes sociales, videojuegos y en usos casuales, como enviar mensajes de texto o tomar fotografías”, aseguró, Sunita Sohrabhi, editora de salud de ACoM, la moderadora de una sesión informativa titulada “¿Las prohibiciones de teléfonos celulares en las escuelas ayudan o perjudican a los estudiantes?”.

La demandante en el caso, Kaylee, declaró que comenzó a usar Instagram a los 9 años, lo cual contribuyó a su angustia mental y a su dismorfia corporal.

En Estados Unidos, 33 estados han promulgado leyes que exigen a los distritos escolares implementar prohibiciones del uso de teléfonos celulares en las aulas de los niveles K-12; la mayoría de estas prohibiciones vetan el uso de celulares durante toda la jornada escolar, un proceso conocido como “de campana a campana” (*bell to bell*).

Estudios alrededor del mundo

El doctor Timothy Presley, profesor asociado de Psicología en la Universidad Christopher Newport de Virginia, y su homólogo, el doctor David T. Marshall, profesor asociado de Investigación Educativa en el Departamento de Fundamentos, Liderazgo y Tecnología Educativa de la Universidad de Auburn, Alabama, elaboraron una revisión bibliográfica de los estudios realizados hasta la fecha sobre el impacto de las prohibiciones de teléfonos celulares.

Analizaron estudios realizados en diversas partes del mundo.

“La cantidad de estudios realizados sobre este tema es aún muy limitada; por consiguiente, su conocimiento sobre dicho impacto sigue en evolución y todavía se requiere mucha más investigación”, expresó el doctor Pressley.

En la actualidad, existen diferentes tipos de prohibiciones; la modalidad más extendida es la prohibición «de campana a campana» —es decir, durante toda la jornada escolar—, que suele ser la medida más eficaz para reducir las distracciones en el entorno escolar.

“No obstante, hemos observado otros tipos de restricciones en las escuelas, tales como las prohibiciones «instruccionales», que vetan el uso de celulares únicamente durante el horario de clases, pero permiten a los estudiantes utilizarlos durante el almuerzo o en los pasillos entre clases; y las restricciones «específicas», similares a las anteriores, que prohíben los teléfonos en contextos determinados, como durante los exámenes, el recreo o en clases concretas”, declaró el doctor Pressley.

Asimismo, los expertos han observado que diversos estados implementan modelos flexibles en los que las escuelas y los distritos escolares locales tienen la facultad de elegir cuál de estos planes de implementación resulta más idóneo para sus centros educativos.

Mejoras académicas en Florida

En cuanto al impacto general, los expertos investigaron cuatro áreas: rendimiento académico, salud mental y comportamiento, y participación en el aula.

El análisis sugiere que las restricciones al uso de teléfonos móviles pueden mejorar el rendimiento académico.

La evidencia más sólida ha mostrado mejoras en estudiantes con bajo rendimiento y en situación de desventaja una vez implementada la prohibición, aunque no todos los estudios han hallado mejoras académicas durante el primer año.

Un estudio en Florida no observó ninguna mejora en el primer año, pero sí un aumento del rendimiento académico de sus estudiantes durante el segundo año de implementación.

En cuanto a la salud mental, la evidencia es mucho más variada.

Un estudio en Australia halló una disminución del acoso escolar, pero no encontró diferencias en la ansiedad ni en la depresión.

Los jóvenes estudiantes tienen una gran dependencia del uso de celulares y redes sociales.

Resultados en Reino Unido y España

Asimismo, estudios realizados en el Reino Unido, Suecia y España han encontrado diferencias mínimas o nulas en la ansiedad o la depresión, por lo que resulta difícil extraer conclusiones sobre los beneficios para la salud mental. Una de estas diferencias podría deberse a la metodología de implementación.

“No vemos que las escuelas lo implementen de la misma manera, y los estudiantes siguen usando teléfonos celulares fuera de la escuela, por lo que su salud mental sigue siendo afectada fuera del horario escolar a través de sus celulares”, dijo el doctor Pressley.

Otro hallazgo positivo fue el comportamiento y la participación de los estudiantes: las escuelas y los maestros a menudo observaron menos interrupciones en las aulas y una mayor concentración y participación de los estudiantes.

“También encontramos estudios que mostraron una mejor interacción estudiantil”, aseguró.

Un estudio realizado en la ciudad de Nueva York observó un aumento de aproximadamente el 50 % en las actividades extraescolares y los eventos deportivos, a los que los estudiantes querían asistir y apoyar a sus compañeros, con quienes ahora interactúan con mucha más frecuencia.

Importancia de la comunicación; empeora la salud mental

Si bien ha habido algunas ventajas, la implementación de estas políticas también ha generado inquietudes entre padres, estudiantes y maestros.

Una de las principales preocupaciones que han expresado los padres es su capacidad para comunicarse con sus hijos, especialmente en situaciones de emergencia, como un cierre de la escuela o un desastre natural.

Les inquietaba no poder contactar a sus hijos durante esas crisis.

A los padres también les preocupa la comunicación diaria. Asuntos como: ¿Cómo va a volver el estudiante a casa? ¿Cómo puede un hermano mayor recoger a un hermano menor?

En cuanto a las preocupaciones de los estudiantes, el doctor Timothy Pressley y su homólogo, David Marshall, encontraron que la salud mental, en realidad, empeoró porque los estudiantes tenían ansiedad por la separación de su teléfono celular, del cual son tan dependientes.

Los estudiantes también tienen inquietudes sobre la equidad y la coherencia de la implementación en todas las clases, y sienten que, a veces, los castigos por infringir las normas no son justos o no se aplican correctamente por parte del profesorado.

La única preocupación que los expertos han detectado es que algunos profesores quieren o necesitan usar teléfonos móviles para ciertas actividades académicas.

“Si un sitio web está bloqueado por el distrito escolar o si la conexión a internet en la escuela no funciona, los estudiantes han tenido que usar sus teléfonos para completar la actividad, por lo que les preocupa que se les quite un medio que han utilizado en el pasado para realizar actividades”, expresó el doctor Pressley.

Importantes recomendaciones

En su informe, el doctor Pressley y el doctor Marshall proporcionaron algunas recomendaciones para los responsables políticos y los líderes escolares locales.

Sugirieron que las recomendaciones deben implementarse antes de la puesta en marcha de la prohibición del uso de celulares e incluso del desarrollo de las normas escolares, incluyendo a miembros de la comunidad (estudiantes, padres, profesores y administradores) para determinar cuál sería la mejor política para ellos, ya que serán los más afectados.

“Los responsables políticos también deben establecer una justificación clara para la prohibición, ya sea que el objetivo sea académico, conductual, de interacción social o de salud mental”, manifestó Pressley. “Una vez que hayan tomado la decisión, los líderes escolares deben asegurarse de brindar apoyo a los docentes”.

Esto incluye capacitación sobre cómo implementar rutinas, guiones de comunicación para enviar a los padres y brindar a los estudiantes un mensaje coherente y el apoyo de la administración escolar.

Otros aspectos de la implementación que recomendaron son que, durante la implementación, las escuelas y los líderes escolares sean muy explícitos sobre las reglas, conozcan las excepciones, sepan cuándo los estudiantes pueden usar sus teléfonos y cuáles son las consecuencias si hay confusión o si infringen la regla, y puedan responder preguntas sobre posibles confusiones o lagunas legales.

Por último, las escuelas deben comprometerse a aplicar de manera coherente la norma en todas las aulas.

La salud mental de los estudiantes empeoró porque tenían ansiedad por la separación de su teléfono celular, al que son tan dependientes.

Volver a confiar en las escuelas

Los padres de familia deben volver a confiar en las escuelas y creer que los líderes escolares y maestros siempre están atentos a la seguridad y protección de los estudiantes, en casos de emergencia, aunque no tengan consigo sus celulares.

Esa es la respuesta del doctor Timothy Pressley, sobre cuestiones de seguridad y emergencia que podrían suscitarse en las aulas.

“Antes de la existencia de los celulares, los mensajes sobre la seguridad de los estudiantes se podían transmitir llamando a la escuela y permitiendo que los alumnos se comunicaran desde la oficina.

“Probablemente, esa sería la vía principal para que los padres tengan la certeza de que la información logística sigue llegando a sus hijos”, dijo el doctor Pressley.

Además, muchos distritos escolares cuentan ahora con sistemas de alertas por mensaje de texto; así que, si se produjera algún tipo de emergencia, los padres deberían recibir una alerta por mensaje de texto informándoles sobre la situación y sobre la logística para recogerlos.

Asimismo, el hecho de que los padres intenten llamar a los estudiantes en situaciones de emergencia puede, de hecho, obstaculizar la respuesta de la policía y los bomberos, ya sea porque saturan la red o porque los teléfonos suenan en momentos en que el edificio debería estar bajo confinamiento de seguridad.

¿Y qué hay de los estudiantes con necesidades especiales, que no pueden tener sus celulares, respecto a fines de monitoreo o asistencia en el aprendizaje?

“Esas situaciones deberían incluirse en los planes de educación individual de los estudiantes, estableciéndolas como adaptaciones y modificaciones específicas para cada caso particular”, dijo el doctor Pressley.

“Nosotros nos hemos planteado exactamente las mismas preguntas, pero creemos que las escuelas estarían en condiciones de incorporar esas adaptaciones específicas en el plan de educación individual, de modo que dichos estudiantes puedan seguir utilizando sus teléfonos celulares como herramienta de apoyo para su aprendizaje”.

En una sesión informativa de American Community Media (ACoM), se dio a conocer el impacto del uso del celular y de las redes sociales que ha proliferado en los niños y jóvenes adultos.

Celulares en los tiempos de la Inteligencia Artificial

¿Qué ocurre con los teléfonos celulares en las escuelas en la era de la IA? ¿El hecho de tener un teléfono a mano incita a los estudiantes a hacer trampa? ¿O equipararía usted esto, por ejemplo, a los viejos tiempos de los exámenes a libro abierto?

“No existen investigaciones específicas sobre ese tema en particular”, respondió el doctor Pressley. “Sin embargo, creo que las prohibiciones que rigen «de campana a campana» (durante todo el horario escolar) serían probablemente las más eficaces, ya que les estamos retirando de las manos ese recurso [el celular] que podría facilitar las trampas”.

De hecho, los teléfonos celulares brindan un acceso muy sencillo a estas plataformas de IA; muchas de ellas cuentan con aplicaciones que podemos instalar directamente en el teléfono, por lo que ni siquiera es necesario visitar el sitio web.

“Por consiguiente, considero que una prohibición de los teléfonos celulares —especialmente si se aplica durante toda la jornada escolar— puede aumentar las probabilidades de que los estudiantes no recurran a las trampas en ese contexto”, señaló. “¿Elimina esto las trampas por completo? Probablemente no. Los estudiantes son ingeniosos; no obstante, esta medida puede, sin duda alguna, arrebatarles de las manos ese elemento que les permitiría hacer trampa de esa manera específica”.

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