La acción también ha suscitado la indignación de las autoridades municipales y del condado de Los Ángeles; la pestilencia es grave y la plaga de grandes moscas todavía afecta a centenares de residentes.

Cientos de moscas de casi un centímetro de tamaño se alimentan de una higuera, en una casa aledaña a la zona cero del grave incendio de la empresa Lineage, el 17 de junio, en el vecindario de Boyle Heights.
Cientos de familias de Boyle Heights continúan viviendo un martirio literal por tener que soportar la pestilencia que emana de la empresa Lineage Logistics, la cual se incendió el 17 de junio y causó una grave crisis de salud pública que aún no ha terminado.
A pesar de que los operadores de la instalación de almacenamiento de alimentos y carne en frigoríficos no han resuelto el problema, ya han presentado una solicitud a la ciudad de Los Ángeles para su reconstrucción, a la que se oponen los residentes, mayoritariamente latinos. Ellos han tenido que soportar por más de un mes la pestilencia del aire contaminado y vivir encerrados con sus hijos, sobreviviendo con un purificador de aire.
El Departamento de Construcción y Seguridad de Los Ángeles recibió el lunes la solicitud de permiso para reconstruir el almacén, según muestran los registros en línea.
El asunto denominado “ Reparación y restauración de daños por incendio”, señala que la compañía pretende reconstruir las partes del edificio afectadas por el incendio “para devolverlas a su estado original (previo al siniestro), conforme a los planos aprobados que constan en los archivos” de la ciudad.

Tras el incendio del 17 de junio, cientos de toneladas de carne y alimentos provocaron una enorme putrefacción que causó una crisis de salud pública, que no ha sido atendida del todo.
Representantes de Lineage afirmaron que la máxima prioridad de la empresa sigue siendo completar la limpieza de la manera más rápida y segura posible. La compañía explicó que la solicitud de permiso tiene” como fin reparar los daños causados por el incendio, el cual —sostuvieron— no fue provocado por las operaciones de almacenamiento en frío de la instalación.
“Este es un paso normal en el proceso de reparación y no afectará ni nos distraerá de la importante labor de limpieza”, según un comunicado de Lineage.
“Las instalaciones de almacenamiento en frío son infraestructuras críticas que mantienen el flujo de alimentos desde las granjas y los puertos hasta las tiendas de comestibles en todo Los Ángeles. Las comunidades de la región han dependido de ellas durante más de 100 años”, añadió Lineage.
Se levanta la polvareda de indignación
La noticia de la solicitud de permiso provocó reacciones rápidas y críticas por parte de la concejal Ysabel Jurado, quien representa la zona; de la alcaldesa Karen Bass; y de la Junta de Supervisores del Condado de Los Ángeles.
“Es indignante que Lineage busque permisos para reconstruir cuando ni siquiera se ha limpiado el desastre que provocó”, declaró Jurado”. “Las familias siguen conviviendo con los malos olores, las plagas y las molestias, y el vecindario circundante permanece en ruinas.
“En este momento, no tengo intención de apoyar la reconstrucción de Lineage en este sitio. Dadas las condiciones que los residentes aún soportan y el hecho de que la empresa no ha resarcido a esta comunidad, la reconstrucción ni siquiera es un tema que esté dispuesta a discutir”, agregó Jurado.
En su cuenta de X, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, expresó su incredulidad ante el hecho de que la empresa siquiera considerara iniciar el proceso de reconstrucción sin haber retirado los residuos del incendio.

La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, mostró su rechazo a la reconstrucción de Lineage.
“Seis semanas después del incendio, las familias de Boyle Heights siguen conviviendo con la podredumbre, las ratas y el mal olor”, escribió Bass. ¿La respuesta de Lineage? Intentar reconstruir, mientras el desastre que provocaron sigue poniendo en riesgo la salud de nuestra comunidad. Lineage ni siquiera debería plantearse reconstruir este almacén. Deben actuar con urgencia para limpiar el desastre que causaron.
“Debemos alzar la voz”: Hilda Solís
La supervisora del condado de Los Ángeles, Lindsey Horvath, mencionó la solicitud de permiso durante la reunión de la junta celebrada el martes. Instó a sus colegas y al personal del condado a expresar sus opiniones y preocupaciones de manera proactiva durante el proceso.
“Considero que no es el momento adecuado para ello”, comentó Horvath.
La supervisora Hilda Solis, representante de las ciudades y zonas no incorporadas del este de Los Ángeles, calificó la noticia de muy decepcionante. Señaló que, si bien el proceso de permisos es competencia de la ciudad de Los Ángeles, el condado también tiene la responsabilidad de defender a los residentes afectados por el incendio.
“Debemos alzar la voz y prepararemos cualquier comunicación necesaria para hacerles saber que no queremos que esto suceda”, declaró Solis.
La semana pasada, más del 80 % de los residentes de Boyle Heights encuestados por funcionarios de salud pública del condado de Los Ángeles —tras el incendio del almacén ocurrido en junio— reportaron olores fuertes y persistentes provenientes del lugar; asimismo, casi tres cuartas partes expresaron preocupación por síntomas de salud, según los resultados de la encuesta.

Las plagas de moscas e insectos pululan en todos los hogares cercanos a la compañía Lineage.
El Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles informó que llevó a cabo una campaña de información puerta a puerta los días 15 y 16 de julio en el vecindario circundante al almacén frigorífico de Lineage Logistics, donde un incendio ocurrido el 17 de junio provocó la descomposición de toneladas de alimentos, lo que generó malos olores y atrajo moscas, roedores y otras plagas.
Las autoridades sanitarias del condado sancionaron a Lineage por condiciones insalubres y molestias públicas en el almacén, tras hallar residuos orgánicos en descomposición, aguas residuales y restos de alimentos, así como pruebas de la presencia de moscas y larvas. La empresa se enfrenta a multas de hasta 500 dólares diarios hasta que se subsanen las infracciones.
Lineage informó que ya se había retirado casi la mitad de los residuos alimentarios de la propiedad y que los equipos de limpieza habían comenzado a raspar y lavar a presión la losa de hormigón. La compañía señaló que se espera concluir, en gran medida, la demolición de la estructura quemada restante en los próximos días, aunque la retirada de algunas partes del edificio podría incrementar temporalmente los olores, pese a las medidas adicionales de control de olores.
El incendio se declaró el 17 de junio en el almacén situado en el número 1400 de la calle South Los Palos; el siniestro generó una densa columna de humo sobre Boyle Heights y motivó declaraciones de emergencia local por parte de autoridades municipales, del condado y estatales. Las labores para extinguir por completo el fuego se prolongaron durante más de una semana.
La causa del incendio sigue bajo investigación. Lineage ha manifestado que cree que el fuego se originó mientras un subcontratista de Altus Power —propietaria de la instalación de paneles solares en el tejado del edificio— realizaba pruebas en el sistema. Por su parte, Altus Power ha declarado que aún no se ha determinado la causa.
Y, a pesar de ello, sus dirigentes han sometido una solicitud para reconstruir la instalación de almacén en frío donde se produce la descomposición de millones de toneladas de carne y alimentos.
¿Quién ayudará a combatir las plagas de moscas?
Además de soportar el olor y la inmundicia que aún provienen de la compañía Lineage, en el pequeño jardín trasero de la casa de la señora Teresa Pedroza abundan las trampas para atrapar cientos o miles de moscas que proliferan y causan repugnancia.
“Dicen que están limpiando el edificio, pero mientras tanto nosotros seguimos soportando esta situación”, dijo la mujer originaria de Zacatecas, México. Ella vive en la calle La Puerta, a escasos metros del inmueble que se incendió el 17 de junio.
“¡Mire. ¡Son cientos y cientos de moscas las que se están comiendo la higuera!”, exclamó. “¡Mire! En estas otras trampas hay más moscas! ¿Ya vio las larvas?”.
El problema de salud de la familia Pedroza se agrava cada día porque nadie responde quién o quiénes son los responsables de brindar una solución: la supervisora del Distrito 1 del condado, Hilda Solis; el Departamento de Salud del condado; o Lineage. La empresa está limpiando el edificio, pero no las casas.
Teresa vive en un código postal del condado y, aunque ha recibido mascarillas y purificadores de aire de la oficina de la supervisora Solis, vivir en la zona del desastre le ha provocado ansiedad.
“Es una pesadilla lo que vivimos a diario”, indicó. “En una junta con Karen Bass [alcaldesa de Los Ángeles], mi esposo [Víctor Verde] se le acercó para pedirle información sobre dónde podrían darle unas gotas para la irritación ocular”. Víctor fue enviado a una clínica móvil de salud, pero se encontró con un análisis de signos vitales. Nada más.,
“Le dijeron que, como no había un médico, no podían ayudarle”, dijo. “Nos sentimos decepcionados”.
Teresa Pedroza padece lupus y, debido a la necesidad de respirar olores nauseabundos, ha tenido que usar un nebulizador. Ella es la más vulnerable de la familia.
“Mi enfermedad es crónica y a eso hay que sumarle la inmundicia de las moscas”, señaló. ¿Hasta cuándo van a arreglar el problema?’